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En enero de 1976, más de 10 años
después de su lanzamiento en México, Editora Cinco de Colombia comenzó
a publicar la revista Kalimán, el hombre increíble.
Esta publicación inició con la
aventura titulada “El Valle de los Vampiros”, misma que correspondía
a la segunda aventura de su similar mexicana, la cual iniciara con en el número
once. Por
esta razón, la versión Colombiana siempre fue 10 números atrasada en lo
que a los ejemplares se refiere, pero obviamente con 10 años de
diferencia.
Inicialmente la publicación de EC
(Editora Cinco) seguía las portadas con los mismos colores que la
original. Sin embargo, en el momento que la revista publicada en México
dejó de imprimir las portadas con su tradicional margen de color,
EC siguió sacando estos márgenes pero de los colores que ellos
mismos elegían. A veces las portadas contenían colores extravagantes
tales como verde limón, rosa mexicano, azul eléctrico, etc. Estos
colores han sido tema de varias discusiones pues habemos muchos a los que
nos parecen inapropiados. Pero
en fin, es el toque personal de EC, que lo podemos apreciar también en el
Kalimán Gigante y el especial de Los Profanadores de Tumbas.
La publicación dejó de
imprimirse en mayo de 1999, sin que llegara a los 1348 ejemplares por
conflictos entre las partes involucradas, dejando a millones de
aficionados sin su revista favorita, sin conocer el final de "Terror
Bajo Tierra" y sin acceso a las dos ultimas aventuras de Kalimán.
Para los coleccionistas los
ejemplares colombianos son de gran valía, aunque es importante mencionar
que evidentemente tienen mucho menos valor que los originales mexicanos.
Las razones principales son las siguientes: Primero, al ser una
reimpresión, le quita el titulo de original y eso vale muchísimo para
determinar el valor de un artículo de colección. Segundo, el número
total de ejemplares en la serie original es de 1348, mientras que en la
colombiana es de 1206. Y
Tercero, el color de la tinta utilizada en Colombia no es precisamente
sepia como su contraparte mexicana, más bien es de un tono rosado.
La publicación colombiana tiene
dos puntos a su favor: que siempre mantuvo su tamaño original y que nunca
prescindió del marco de color.
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